Una bestia incombustible que como puede sacar un disco de trash metal al estilo del antiguo Metallica, al mes siguiente puede sorprendernos con delirios psicodélicos sumergidos en ciencia ficción y fantasía; esa sería una forma de describir a King Gizzard & the Lizard Wizard pero aun así nos quedaríamos cortos al proyectar el tamaño y la variedad de la discografía de la banda de rock australiana. 

Como la mayoría de las historias iniciáticas del rock, todo empezó con unos amigos aficionados a la música que se juntaban a juguetear con sus instrumentos, habiendo crecido todos en la misma área de Melbourne, Australia. En 2010 se oficializó su existencia y desde 2011 con el lanzamiento del Ep Anglesea no han dejado de lanzar material, contando con 15 álbumes de estudio publicados hasta la fecha, una cantidad brutal para una banda de rock mainstream que desde que haya dado a conocer Nonagon Infinity (2016) no ha dejado de recibir elogios y ser reconocida como uno de los estandartes del rock actual, habiendo ganado por ese mismo álbum un ARIA award por mejor disco de hard rock ese año.  

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Pero ¿qué es lo que posee ésta banda para que medios especializados como PitchforkThe Guardian y demás estén al pendiente de ellos? La respuesta inmediata es que todos sus trabajos transmiten vida y personalidad propias.  

No hay disco donde King Gizzard se repitan a sí mismos, han ido desde el garage rock, al psicodélico, prog, jazz, boogie, folk, entre muchas más influencias. Además, su música siempre ha tenido un regusto o inclinación por las temáticas sci-fi y la fantasía, habiendo en su catálogo trabajos como Im In Your Mind Fuzz, que empezaba con una suite de garage rock que hablaba del control mental o Murder of the universe, trabajo que se compone de tres piezas narrativas, cada una describiendo un relato diferente, donde hallamos el extremadamente tolkiano ‘’The Lord of Lighting vs Balrog’’. En realidad, el universo construido por King Gizzard en sus canciones es tan vasto y está tan interrelacionado que los fanáticos más acérrimos de la banda han mapeado todas las referencias que existen en sus canciones y han dado nacimiento al Gizzverse, el supuesto universo que conecta la mayoría de los trabajos de la banda desde Mind Fuzz hacía adelante.  

La última aventura de King Gizzard la encontramos en Infest the Rats‘ Nest, un obvio homenaje a bandas legendarias del trash metal como Metallica y Slayer. Aunque algunos podrían apuntar con el dedo a los australianos por no inventar nada nuevo y aprovecharse del legado de bandas anteriores, nadie puede negar que han sabido canalizar de manera excelsa todas esas influencias y hacerse de una personalidad propia, algo difícil en la época actual y especialmente en el panorama de la música rock.

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El último punto a su favor es que son extremadamente divertidos y tienen canciones que son auténticos chutes de energía, llenos de guitarrazos y cambios de ritmo quiebra huesos, pero que cuando se ponen románticos sacan maravillas como ‘’Her and I (Slow Jam 2)’’. Adelante dejamos algunas de sus joyas:  

 -El momento en que invadieron nuestra mente (y corazón)


-Cuando nos dimos cuenta que una armónica podía sonar tan duro como un riff de guitarra

-Cuando nos enseñaron que no hay mejor ritmo que el que se repite 100 veces

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