Escuchar una canción de King Krule es caminar por un paraje coronado por cipreses, bajo un camino iluminado solo por la luz de la luna, donde a nuestro encuentro aparecerán fantasmas del post punk, junto a un viejo crooner borracho que en sus escasos momentos de lucidez, repite con la poca saliva que le queda un viejo y triste número de jazz.

En 2013 muchos quedaron pasmados por la voz de un muchachito londinense de 19 años; Beyoncé se declaraba fan, Kanye West hacia sonar su teléfono para colaborar. No era solo el cómo sonaba la voz, también importaba lo que decía, el peso de sus palabras caía como si por cada año sumado a su vida en realidad hubiera vivido tres.

luna king

Archy Marshall hacía canciones desde los 14 años, y en su música el jazz se desparramaba de manera inevitable, además de tener muy presentes al post punk y el triphop, cosas palpables al escuchar temas como Foreign 2 y Has This Hit?. En sus oscuras letras se plasmaba la realidad de la población urbana, auténtica poesía de las calles. Mientras en Cementality fabricaba una oda al suicidio, en Baby Blue componía una dolorida balada del adiós.

Lo increíble es que el talento de Archy no mostraba techo, ya que podía acoplarse a otros sonidos, así lo demostró al sacar A New Place 2 Drown
trabajo que contenía su vena más hiphopera; no podemos olvidar su colaboración con Ratking, So sick stories.

En el laureado The Ooz mostró que no le importaba satisfacer al público, al lanzar una colección de 19 canciones unidas solamente por la atmósfera pesada y desasosegante que yacía sobre ellas. Dentro de esa compleja escucha se destaca Dum Surfer, canción que suena tan destartalada y pegadiza a la vez por sus drumbeats simples y repetitivos.

En 2020 Archy nos tomará una vez más de la mano para llevarnos al abismo, uno que en sus sombras esconde cosas aún hermosas, como (Dont let the dragon) draag on.

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