Elías Nandino fue un cirujano de profesión, pero poeta por pasión, catalogado como el poeta de la vida y el poeta de la muerte, por abordar en sus inicios temas sombríos, relacionados con la muerte, lo onírico y la noche, pasando por una etapa de madurez donde alcanzo una mayor profundidad y sencillez, tocando cuestiones del ser, emociones y un empalme con la naturaleza, en su última etapa de cambio, empezó a experimentar con temas relacionados con el erotismo y la metafísica, llegando a tener un tono insolente sin dejar de lado la magnificencia de sus composiciones. galardonado con un numero extenso de premios gracias a lo impecable e irreverente de su estilo.

En su libro Eternidad del polvo, el gran poeta tapatío plasma sus más profundas cuestiones referente a la muerte, ya sea por la falta de su madre o su constante convivencia con la muerte como parte de su trabajo, dando a relucir cierta impotencia al presenciar la partida de múltiples personas, sin embargo, todo lo que Nandino experimentó durante sus años como doctor le sirvieron para poder enfrentar la lucha constante con la muerte, llegando a la conclusión de que ella es inevitable. La poesía es un arte que suele abrirse a la libre interpretación, por lo que decidimos resaltar algunos de sus poemas más destacados de Eternidad del polvo, para el deleite de la audiencia.

Decimas a mi madre
II
¿Cómo puede ser ausencia?
una ausencia en que la muerte
sólo me priva de verte
pero no de tu presencia?
si llevo en mí tu existencia
como lucero escondido
que íntimo y sumergido
mi vida sabe alumbrar,
¿cómo es posible pensar
que al morir te has extinguido?

X
Si tu presencia perdí
mi corazón la ganó
porque al morirte quedó
tu vida dentro de mí.
Ahora te guardo así
como sus flores el higo
y a mi existencia te ligo
en unidad tan entera
que sólo hasta cuando muera
morirás también conmigo.

Conversación con mi muerte
I
Muerte: no sé lo que quieres
con este matarme a pausas
ni tampoco por qué causas
En dolores y placeres
siempre descubro escondida
tu vigilancia homicida,
y no entiendo si sufrir
o gozar con el morir
con que prologas mi vida.

Palabras a oscuras
Mi corazón
Es mentira
que mi corazón porque palpita
esté despierto.
Sus latidos son tan sólo
el goteo
de su llanto glacial
como el que llora al fundirse
el témpano de hielo.

Es mentira
que mi corazón porque palpita
esté despierto.
Su misión se reduce
a mantener de pie
a un muerto
que esperanzado
aún persigue sus sueños.

Tengo miedo
Tengo miedo de ti,
de mí,
del mundo, del aire,
del amor, de la sombra.
Tengo miedo de todo.
¡Tengo miedo del miedo!
Tengo miedo a caer
sin nombre,
sin memoria y sin cuerpo,
en la eternidad
del olvido y del silencio.

¿Para qué soy
si para siempre dejaré de serlo?

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