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Era el final de la década de los sesentas, nuevas drogas iban surgiendo, nuevos ideales se manifestaban con frecuencia y nuevos sonidos musicales se creaban acorde al nuevo contexto mundial; mientras que el movimiento Hippie adoptaba el All You Need Is Love de The Beatles por todo el mundo, en los barrios de Los Ángeles una banda incitaba al amor con una forma muy, pero muy particular, además de presentar líricas profundas, se le sumaba una batería a los ritmos del jazz y un viaje psicodélico causado por los particulares sonidos del órgano Vox Continental que recién entraba al mercado.

Se trataba de The Doors, el grupo fundado por los directores de cine egresados de UCLA, Jim Morrison y Ray Manzarek.

Después de mantenerse durante 2 años planeando, componiendo y presentándose en bares de Venice, la agrupación incorporó a dos miembros nuevos debido a la salida del par de hermanos de Manzarek en 1965; la encomienda de la batería recaía en John Densmore y la guitarra en Robby Krieger, quien tenía solamente 6 meses tocando el instrumento antes de su llamado.

The Doors, el debut homónimo producido por Paul Rothchild en menos de un mes, estaba programado para ser lanzado por Columbia Records, sin embargo, a raíz de un conflicto de intereses por parte de la disquera y ponerlos en lista de espera, The Doors corta el contrato que tenían para 6 meses y firman con Elektra, disquera que lanzaría el debut de una de las bandas que más aportarían al rock progresivo.

Dentro de los tracks que más destacan de este álbum se encuentran los siguientes cuatro:

Break On Through (To the Other Side)

El álbum comienza con la rebelde y ruidosa Break On Through (To the Other Side), la cual fuera sensurada por la lírica <<She get high, She get high>> y sustituida por simplemente <<She get, she get>>, dicha canción llegó con unos sonidos tan diferentes entre los instrumentos y la voz misteriosa de Morrison, que cuadraban perfectamente juntos; Morrison, por su parte, desata la ira y los pensamientos que existían detrás de su indescifrable mente, que, según Manzarek, podía vivir en el LSD por meses.

The Crystal Ship

Catalogada por muchos como la canción romántica del disco, The Crystal Ship comienza con la frase <<Before you slip into unconsciousness / I’d like to have another kiss>> acompañado a la voz gótica y recóndita de Morrison, incoscientemente nos induce a un viaje sobre un mar oscuro que pareciera ser perfectamente navegado por el sonar de la canción; esta es una de las primeras veces en el álbum en que Morrison hace referencia a su deseo por la muerte y el dolor.

Light My Fire

El momento de éxtasis en este álbum es justamente en la mitad del mismo, uno de los sonidos que más indentificaría a The Doors durante su corta carrera, sería el órgano a cargo de Ray Manzarek y es particularmente en Light My Fire donde por más de 4 minutos y medio podemos admirar la maestría de Manzarek sobre el órgano y los teclados; mientras que el primer verso de la canción fue escrito por el guitarrista Robby Krieger, el segundo verso fue agregado por Morrison y obviamente, tenía que incluir una referencia hacia la muerte << Try now we can only lose / And our love become a funeral pyre>>.

Uno de los momentos más épicos y trascendentales en la historia del rock, es sin duda la presentación de The Doors en el show más conocido de los Estados Unidos en esa época, The Ed Sullivan Show, el programa que llevó por primera vez a The Beatles a televisión nacional estadounidense en 1964; la situación con The Doors sería totalmente diferente, los Angelínos estaban programados para tocar Light My Fire, solo que tenían una condición, no decir la palabra Higher, en el verso <<Girl, we couldn’t get much higher>> y sustituirlo a <<Girl, we couldn’t get much better>>, ya que a ojos de los productores hacía referencia al consumo de mariguana.

Ante esta encomienda por parte de los productores, The Doors aceptó y justo después de una emblemática presentación de People Are Strange, Morrison hizo caso omiso a las condiciones del productor del show. Al terminar, se les informó que habían sido vetados de por vida para futuras presentaciones en el show, a lo que Morrison contesto:«Hey, man, we just did the Sullivan show.»

The End

La última canción de este disco, tiene un título un tanto obvio… sin embargo, la lírica que Jim Morrison plasmó y la forma en que nos conduce el misterio de su voz, nos amenaza con un significado más allá de un simple fin; con casi 12 minutos de duración, The Doors bajo el comando de Morrison, nos ofrece letras tan extrañas que el mismo comentó que cada vez que la escuchaba tenía un significado diferente:

«It could be almost anything you want it to be.»

Lo que comenzó como una despedida para su ex-pareja, se convirtió en una amenaza de muerte hacia sus padres en una presentación que Morrison hizo bajo los efectos del ácido; eventualmente decidió grabar la canción de la misma forma que en esa presentación. Este tema fue grabado con las luces apagadas en los estudios de Elektra y la única iluminación del recinto era una vela que estaba al costado de Jim Morrison.

Se dice que el día en que Jim Morrison fue encontrado muerto en su bañera de París, se encontraba escuchando viejos discos de The Doors, teniendo este álbum en el tocadiscos… Probablemente The End fue la obra maestra que Morrison escuchara por última vez en su vida.

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