Escrito por: Ana Paola Castro

Por primera vez la moda se digitaliza y nos permite experimentar en primera fila las propuestas de los diseñadores mexicanos, quienes se enfrentaron no solo al reto de plasmar su esencia e innovar con sus diseños, sino de transportarlo a un formato audiovisual que captara la atención del consumidor e igualara la calidad de sus piezas. Creo que fue una oportunidad única de mostrarnos esa parte de ellos o del proceso que siempre quisieron, de exponer en un medio que no permita la realización de un desfile en términos comunes y de probar su valor como artistas más allá del manejo de las telas.

El resultado fue un Fashion Week con poca cohesión, pero muy personal para los diseñadores mexicanos, además de incluir segmentos de comedia, música desde Berlín, gastronomía a cargo de Enrique Olvera dueño de «El Pujol», mixología por Luis Gerardo Méndez y una fiesta de apertura con la participación del diseñador Anuar Layon.

 

Las propuestas se extienden en una lista de reproducción titulada «Fashion Week Premiere» de más de 5 horas de duración, por lo que para simplificar les hablare de las recomendaciones personales de una entusiasta de la moda y lo que me queda por decir de la moda mexicana después de esto.

De todos los diseñadores el único que nos dio la verdadera experiencia de primera fila fue Benito Santos, quien utilizó un espacio pequeño y elegante que en otras circunstancias no hubiera alojado un desfile. Unos cuantos modelos portan su hermosa colección compuesta por telas rojo escarlata, patrones a cuadros, leopardo; todo en piezas elegantes y utilizables para hombres y mujeres vanguardistas, explotando looks monocromáticos con guantes y medias a tono para completarlos. Todas sus piezas cada una con intrincados detalles y bordados merecían desfilar por una pasarela para deleite del espectador.

 

Una propuesta masculina que vale la pena aplaudir es The Pack, inspirado en charros, la arquitectura postmodernista, que lo plasma en sus palabras como un minimalismo prehispánico. Es una colección personal y bellísima que lleva todo lo anterior al contexto del hombre contemporáneo.

 

Mientras algunos ignoraron totalmente las medidas sanitarias, otros especificaron que se realizaron las tomas previo a la instalación de la cuarentena y cierre de comercios no esenciales. Hay quien incluso convirtió la experiencia en videos conceptuales, como Alejandra Coss, que presenta una obra de arte con excelente fotografía y música; sus prendas con humor y textura funcionando dentro de un hogar casi como un diario que adopta el aislamiento como inspiración. Mancandy, que además de presentar su línea de streetwear explora las emociones que el encierro ha despertado en muchos: ansiedad, duda y soledad; o Pink Magnolia quien mediante vibrantes colores nos deja un mensaje de esperanza y aliento a seguir adelante motivados, creativos y resilientes.

 

Hay quien te deja entrar a su hogar, como Sandra Weil, quien hizo un video casero grabado con su celular y editado por ella misma, mostrando trajes con patrones de flores, volados y detalles que demuestra que son diseños que funcionan dentro y fuera de la pasarela. También hay quien nos incluye en su proceso artístico, mostrándonos los contratiempos con los que se pueden enfrentar los diseñadores, pero no les impide presentar una colección impecable, como Pepa Pombo con su inmersión en la cultura africana, Alexia Ulibarri que incluye a todo su equipo y Vero Diaz que nos cuenta todos sus retos para esta colección.

La moda conceptual es muy interesante, cobrando muchísimo más sentido al ser explicada por los mismos diseñadores. Te envuelve en su arduo trabajo y despierta la curiosidad, es lo que logran en la presentación de Universidad Centro a la cual vale la pena dedicarle una visita. Artistas como Kris Goyri siguen desafiando el significado de belleza y rompiendo paradigmas para que exista la expresión en su forma más pura, diseñando para una mujer actual y real, que trata su cuerpo vistiéndolo como obra de arte al igual que Raquel Orozco. Nos recuerdan para quien nos vestimos y que la sensación al quitarse un atuendo arduamente seleccionado para un día importante de nuestra vida debería de repetirse diariamente.

México es un país lleno de cultura y diversidad, siendo inspiración para diseñadores alrededor del mundo, muchos utilizando manos artesanas para su elaboración, empleando trabajadores indígenas sin apropiarse de las costumbres, basándose en toda esta riqueza para producir su propia visión; dentro de FW2020 vemos esto en repetidas ocasiones. Mis diseñadores favoritos de inspiración nacional son Olmos y Flores y Armando Takaeda. En particular utilizando a la mujer mexicana como musa, Lorena Saravia viste a alguien empoderada que sigue en lucha contra la desigualdad plasmándola como «Una mujer fuerte y que ve por los demás…una mujer revolucionaria».

 

Otra de las vertientes que cada vez cobra más fuerza es la moda sustentable confeccionada con materiales reciclados. Son las propuestas que nos trae Marca Nacional y Bernarda, ambas no solo para el cuidado ambiental, además pensadas para ser piezas utilizables, atemporales y duraderas.

Una de las cosas que personalmente me llevo de esto es la motivación a consumir mexicano, como recomienda Paola Hinojos, diseñadora de Bernarda, porque son productos diseñados para nuestras necesidades, por nuestra gente, para incentivar la economía nacional y valorar las prendas como algo personal. «La moda pasa a segundo plano con esta pandemia» dice Paola, así será interesante ver como la industria se levanta y las propuestas que nos traerá después de todo esto.

Lamentablemente YouTube se vuelve arma de doble filo al permitirnos que con un simple comentario todos nos volvamos críticos sin habernos ganado esa posición. Los invito a que vean algunas de las colecciones, las juzguen ustedes mismos y se enamoren de la moda mexicana como yo.

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