Escrito por Sergio Ortiz.

Si has ido a una tocada local en el noroeste de México en los últimos 5 años, lo más probable es que hayas escuchado una guitarra con unos efectos bien ondeados y una voz con un chingo de reverb, que fue el estándar por un ratito aquí  y en California específicamente. Durante la década del 2010 tomó lugar un renacimiento del género surf y el rock psicodélico, esto no debería sorprenderte, los 60s son un ideal que todos llevan persiguiendo desde el momento que acabó, desde tu compa el acidero hasta tu tía que escucha Janis Joplin.

Marea baja

Desde finales de la década del 2000 se sentía venir esta ola, inspirados por bandas como Black Lips, donde empezaron a salir bandas nuevas tratando de recrear ese sonido de los sesentas, representado en el surf y el psicodélico y muchas veces entregados en una píldora de otro género, ya sea garage, punk, y hasta pop punk.

5491024.jpg
Black Lips

De Tijuana, el triángulo de las bermudas mexicano, salió San Pedro el Cortez, una banda nacida del amor por el desmadre, que en 2009 debuta con su álbum “Vals Mefisto”, evocando en todo su esplendor los sonidos de los 60s desde el principio con “El apóstol”, una canción surf rock a lo punk, y después “Ratas” con un sonido totalmente psicodélico comparable a Grateful Dead.

En el mismo año, más pa´ arriba en el sur de California tenemos a Los Growlers, con un sonido más fresón y melódico pero igual de psicodélicos, sacando su primer álbum “Are You In or Out?”, surfito, psicodélico, poquito folk, una chulada que sería seguido al año con “Hot Tropics” un poco más de lo mismo y de la misma calidad. Obviamente hubo otros pero para mí estos son buenas referencias de su respectivos lados de la frontera, los planos para esta ola de bandas surf.

En 2011 se presenta el momento decisivo, un evento cósmico que afectaría a la escena del noroeste por toda la década, la tocada de los Black Lips en Tijuana; un ritual de desmadre, drogas y rock. Fue documentado por mis tíos en Vice, y los mismísimos San Pedro el Cortez estuvieron ahí, que viéndose inspirados por el evento como muchos otros, empezaron lo que se convertiría en la ola.

La Cresta

Para el 2013 ya tenemos bandas saliendo por todos lados: Guantanamo Baywatch, King Gizzard and the Lizard Wizard, Tijuana Panthers y Los Growlers, que sacan lo que es para muchos el pico de su discografía “Chinese Fountain”, con clásicos como  “Black Memories” y “Love Test” que cambiaron su sonido a uno más bailable, limpio y en general más fresón, lo cual significaba una cosa, el género estaba listo para normalizarse y venderse a las masas.

 

 

 

En los siguientes años siguieron apareciendo más bandas, y las ya establecidas siguieron evolucionando. Holy Wave saldría de Texas con sus psicodelia fantasmal “La Luz”, donde morras llevarían el surfito hasta la capital de Estados Unidos con sus voces melodiosas y guitarras salidas de los 60s.

king-gizzard-the-lizard-2019-1-1068x828
King Gizzard and the Lizard Wizard

De nuestro lado salen Los Blenders con su primer álbum “Chavos Bien” donde mezclan el sonido surfero con la velocidad y los temas del pop punk, que se volvería el pan de cada día para las escenas locales por varios años.

Llegamos a 2017, donde San Pedro el Cortez saca su segundo álbum “Un Poco Más de Luz”, donde se acomodarían más en el garage rock que en el psicodélico, pero sin dejar de lado sus raíces o su energía en rolas como “Fukushima” donde todavía se escuchan esas guitarras surferas y la distorsión psicodélica.

La ola empezaba a bajar, y muchos de los originales ya estaban en un sonido totalmente diferente, lo que no es malo porque su sonido estaba madurando y puliéndose; dejaban de valerse meramente por sus referentes y se volvía su propia cosa. La era de oro se venía para abajo, para bien o para mal.

La ola rompe contra las piedras y la vida sigue.

Para 2017, como todo buen género, se estanca. En toda escena local tenías 5 bandas surf-psicodélicas, morros con camisas hawaianas, y para 2020 la cura ya cambió, pero de todo fin sale algo. Aunque la cura del surf y la psicodelia se fue, muchas cosas nacieron de la ola.

Por un lado de la ola de pop punk surfero mexicana tuvimos Señor Kino, con un sonido que no se sostiene demasiado de ninguna de esas dos referencias, que cuenta con un imperio audiovisual de videos musicales color pastel bajo el nombre Neuderts. Esta fue una evolución interesante, y aunque en las tocadas se pueden escuchar de vez en cuando una que otra guitarra distorsionada, esa ola vino y se fue.

señor-kino.jpg
Señor Kino

La mayoría de los tatas de esta generación evolucionaron más allá de su origen, King Gizzard se volvió un monstruo multifacético, sacando desde Western hasta thrash metal, siendo una maquila de álbumes que llegó a sacar múltiples discos en 2017.

Los Growlers siguen activos, sacando un álbum casi cada año, con eso y su festival Beach Goth, siguen estando muy presentes en la escena californiana, su sonido se acomodó en un espacio cómodo de surf bailable pop con su último single “Dream World” siendo un ejemplo claro de su sonido actual.

Y mientras tal vez nos enfaden la saturación de un mismo sonido, es casi imposible detener que esto pase y, me pone feliz como parte de la audiencia ver bandas que evolucionan más allá de sus referentes y encuentran su propio sonido.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.