Escrito por: Elisa Hernández 

Las historias que nos forman muchas veces no salen de nuestros labios, sin embargo, esto no evita que se vuelvan tangibles por medio de elementos que tomamos de nuestra cotidianidad, mediante los cuales reflejamos aquello que habita dentro de nosotrxs. El arte es una forma de abrirle la puerta a ese diálogo interno, invitarlo a formar parte de nuevos espacios más allá de nuestras mentes, para así poder sentirlos, verlos, darles la vuelta y al mismo tiempo, poner todas nuestras ideas de cabeza, desprendernos o incluso, aferrarnos más a la idea de que ese pequeño objeto, fuera y dentro de nosotros, puede cambiar el mundo.

Hoy Mexicali deja de ser un testigo callado y omnisciente, para volverse un narrador íntegro y multidimensional de su propia historia, y de un proyecto que viene a marcar un nuevo paso para el arte feminista local. “Vestido Naranja, mujeres en el arte VS la violencia”, coordinado por la artista Aida Corral, concejala de Gente Diversa A.C. es la exposición resultante del trabajo de diversas mujeres, quienes se desenvuelven en diferentes disciplinas artísticas, pero tienen como objetivo generar conciencia y sensibilizar entorno a la violencia ejercida sobre niñas y mujeres. “Vestido Naranja” hace referencia al “Día Naranja”, proclamado por la ONU, el 25 de cada mes. Por esto mismo, el pasado 25 de julio se celebró la primera muestra de la exposición, contando con la participación de Basilia Madrid, Rosa Medina, Aril Marcela García y Ammieli Madueña, constando así de cuatro vestidos intervenidos de forma individual y bajo conceptos e interpretaciones personales sobre la violencia, los feminicidios y los infanticidios.

Desde la concepción del arte feminista, este ha buscado transgredir, reapropiar y reestructurar aquellos sistemas que nos someten debido a condiciones establecidas socialmente hacia las mujeres. En este proyecto, como lo menciona Aida, con quien tuve el gusto de conversar, se toma como elemento principal el vestido, el cual se vuelve símbolo del feminicidio, remitiendo a una prenda encontrada en una escena de un acto violento.

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“Un pequeño lienzo que representa un cuerpo, o lo que protege ese cuerpo. Un vestido que nadie usa, una ausencia física, sin embargo, toda una historia sobre el”

El vestido bien podría también ser, bajo lecturas añadidas, una herramienta de represión social, a partir de la cual se genera un acto de reapropiación del elemento que nos identifica como mujeres. De esta manera se toma un estereotipo para convertirlo en mensaje político, que, por medio del agente conmovedor, se vuelve un grito fuerte y claro de furia y rebeldía.

Aida Corral, quien había colaborado con anterioridad con Gente diversa A.C., encontró inspiración en proyectos previos, como lo fue “Recuperando saberes”, el cual constaba de un taller de pintura en la comunidad de Valle de Puebla en Mexicali.

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“La finalidad del taller era otorgarles a estas mujeres una herramienta que las ayudase a prevenir la violencia que viven en su vida cotidiana y articularlas a un espacio de reflexión a través de las artes.”

Las creadoras fueron convocadas en febrero, pensando el proyecto en primera instancia como itinerante en diversos puntos de la ciudad, sin embargo, a raíz de la contingencia la modalidad pasó a ser virtual y compartida por medio de Youtube y redes sociales como Facebook. Se espera poder cambiar a modalidad presencial, debido a que hay piezas que demandan de la interacción del público en un escenario específico para poder concluir su carácter perfomativo.

Aida de igual forma cuenta acerca de la visión del proyecto y sobre el alcance estimado:
“El colectivo está comprometido con difundir el mensaje, considerando que, debido a la contingencia los índices de violencia doméstica han incrementado. Hoy más que nunca es importante que la comunidad participe compartiendo el contenido virtual. Tenemos confianza de que así será.

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Como colectivo es importante llegar al mayor público posible, de forma local, y posteriormente nacional e internacional.

En el 2021 buscaremos integrar a más mujeres creativas de forma local y más adelante convocar a mujeres de otros estados.”

Las agrupaciones feministas muchas veces son acusadas de reaccionar de manera violenta sin analizar el contexto, o sus expresiones son menospreciadas, poco atendidas de manera digna. Esto impide la apertura del público al diálogo, cuando lo que en realidad están haciendo estas agrupaciones es recurrir a un lenguaje distinto para transmitir el mensaje. Dejen de matarnos, dejen de violentarnos por ser mujeres. Este es el papel del arte en general.

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Podemos llegar a pensar el arte feminista como violento, sin embargo, llegamos a fundamentar esto en un concepto muy abstracto. El arte tiene una función política que recurre a la violencia visual, en el sentido de que sus imágenes pueden ser leídas de múltiples formas, siendo evocadoras de emociones fuertes que conmueven no desde la ternura, sino del recuerdo de la experiencia propia o la empatía humana.

“Creo firmemente que el arte es el vehículo perfecto para sensibilizar, pero también para cuestionar problemas como el de la violencia hacia las mujeres. Una imagen, a veces, dice más que mil palabras. Te puede generar muchas emociones directas, sin mucho preámbulo, imágenes que se prenden de forma permanentemente en tu mente, en tu corazón. Ese es el poder del arte, la transformación.

Considero que hay dos caminos para abordar este tema: proyectar la violencia de forma directa, creando el análisis a partir de un reflejo directo de la violencia y el horror, o, generar totalmente lo opuesto. Crear conciencia y sensibilidad a partir de imágenes que nos generen paz o amor. Ambas expresiones son válidas y por eso se les ha dado absoluta libertad creativa y conceptual a las participantes.”

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Este proyecto remite a expresiones realizadas con anterioridad, estableciendo un referente, como es el caso de los “Zapatos Rojos” de Elina Chauvet, y “El Tendedero” de Mónica Mayer. Iniciativas que en su momento dejaron en claro por medio de la colectividad y el lenguaje artístico el impacto de la violencia ejercida sobre las mujeres, y como estos proyectos tienen la posibilidad de abrirse camino, de replicar más allá por medio de elementos que se nutren de experiencias compartidas por muchas mujeres, ya sea directa o indirectamente.

Por el momento, es tiempo de observar, escuchar y reaprender de nuestro entorno. Podemos seguir esta iniciativa por medio de su página de Facebook “Vestido Naranja” y la página “Gente Diversa A.C.” donde se comparten imágenes de las piezas de la exposición. La primera muestra de la edición puede consultarse en el siguiente link:

Los días 25 de cada mes podremos ver las siguientes muestras correspondientes a la convocatoria 2020, así como información de las increíbles creadoras.

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