Escrito por: Elisa Hernández

Callada, reservada, graciosa, educada, delicada, refinada, equilibrada, puntual…

A propósito del cambio de estreno del live action de Mulán, de las salas de cine a la plataforma Disney Plus que próximamente llegará a México, se comenzaron a crear expectativas, traídas a la mesa de dialogo. Mas allá de preguntarnos si será tan memorable como la primera cinta, es importante entender lo que significa un remake de Mulán en nuestra contemporaneidad.

Los remakes además de ayudar en el financiamiento de películas originales, ayudan a hacer una relectura y volver a apreciar películas que en su momento quizá no tuvieron tanta atención como lo merecían. Mulán no es el caso, ya que ha llegado a ser una cinta muy importante para diferentes generaciones y un referente en el cambio del canon de la damisela en apuros. Por lo mismo es fácil entender por qué se espera tanto. Lo que sí es importante recalcar, es que este tipo de remake sirve para traer a un nuevo contexto una historia, reevaluando su compatibilidad discursiva con los acontecimientos recientes. Estamos atravesando una nueva ola de feminismo que además de reivindicar la imagen de la mujer, lucha por sus derechos y cuestiona, sobre todo, las estructuras que oprimen sistemáticamente. Por eso mi pregunta ¿qué podemos esperar de la nueva Mulán basándonos en el avance que significó en 1998? Encuentro oportuno entonces, hacer una breve recapitulación de los rasgos emblemáticos de la cinta que son rescatables para dialogarse y debatirse.

Quizás esta demás hacer la comparación o entender el origen de la cinta, mi intención más bien es trabajar a partir del resultado que fue la adaptación occidentalizada de una historia basada en leyendas y referentes asiáticos, porque podemos interpretar que tuvo un propósito muy claro, presentar una nueva imagen al público infantil de las mujeres, dónde estas fueran fuertes e independientes, en la búsqueda de identidad. Con el tiempo, Disney ha seguido esta línea, como por ejemplo con el personaje de Elsa, o incluso uno menos aplaudido, el de Mérida, sin embargo, Mulán sigue siendo para muchas aquella mujer que rompió con el canon euro centrista. Además de que cada vez es más frecuente encontrar en los test de internet de ¿qué princesa eres? Con la imagen de Mulán como la feminista que no depende de un hombre, aunque coincide en que si termina a lado de uno… buen primer intento Disney.

mulan 4.jpg

Como mencioné antes, la película de 1998 tiene como base el tema de la identidad, permeado por el honor y la familia, el amor y el valor. La trama todxs la conocemos, o eso espero porque ya pasaron veintidós años, pero no esta demás mencionar a grandes rasgos que se trata de una joven, quien después de fracasar en una especie de iniciación a la vida adulta como mujer y de ser tachada como una deshonra familiar, decide hacerse pasar por un hombre. Esto último debido a que estamos hablando de una China invadida por Hunos y de un imperio que solicita a un hombre por cada familia para la guerra. Como el padre de Mulán se resigna a ir a pesar de un mal estado de salud, ella escapa para dirigirse al campamento militar en su lugar. Al final termina siendo quien derrota al líder de los Hunos y salva a China.

A lo largo de la película podemos apreciar la transformación de una joven inmadura que se ve auto forzada a crecer por el bien de su familia. Con su imagen vemos también el cambio de la percepción de la mujer a través de los personajes que la acompañan. La cinta, aunque tiene intenciones aparentemente buenas, también peca en algunos clichés que tratan de justificarse y de los cuales es importante hablar y entender el contexto, ya que la cinta esta dirigida a un público infantil, que rápidamente puede asociarse al sector femenino, la idea de que las niñas tengan un referente fuerte e independiente, pero, también implica hablar de la construcción de la masculinidad y cuestionarla, porque a pesar de que Mulán se gesta en un contexto binario (por época y escenario tanto en la historia, como durante la creación de la película, que todxs sabemos que en realidad no es que no existieran más géneros, sino que no tenían la apertura por la que se lucha hoy en día), permea o da pie a la sugerencia de otrxs géneros u otras interpretaciones del sistema binario, como lo es, de una manera sutil pero relevante, el tema del travestismo (denominado así en ese entonces).

mulan 3

“Debes ser especial, calmada, obediente, muy servicial”

La presentación de Mulán es un golpe por si mismo, que funciona a manera de contrapunto en esta exageración de lo que se espera de las mujeres socialmente. Vemos a la chica repasando todos los “atributos” que debe tener una morra mientras se prepara para encontrarse con la casamentera y así probar que puede brindar honor a su familia. Esto ya nos da muchos puntos de qué hablar porque… ¿por qué una mujer necesita la aprobación de alguien más o de una autoridad para ser vista como una mujer integra? ¿Existe un manual sobre cómo ser mujer? Pues pareciera que la primera canción de la cinta (es un musical) lo es, en su intento de enfatizar las diferentes opresiones por las que pasamos las chicas, describiendo a una morra que debe permanecer serena, debe ser obediente, brindar servicio y sobre todo… dar hijos. Mulán además de llevar en sus hombros la búsqueda de la identidad que le pertenece a todo individuo por dignidad, carga con el peso de ser lo suficientemente buena para su familia, generándole un conflicto y generalizando esta idea de que la mujer le debe algo a la sociedad.  Por cierto, la prueba que falla Mulán en la película, es servir té, porque es sumamente importante para la vida integra de cualquier mujer saber servirles el té a sus suegros.

“A mi padre daré honor”

El patriarcado es la sistematización que da como resultado una brecha entre la mujer y el hombre, siempre beneficiando a este último. Sin embargo, ha traído consecuencias también para los hombres impidiéndoles un desarrollo pleno, sobre todo en la construcción de los roles que se esperan de ellos. El ejemplo es claro cuando se canta “servimos al imperio que a los hunos va a vencer, con armas el varón, con hijos la mujer”, reafirmando como por milésima vez en los primeros quince minutos de la película que la mujer debe tener hijos (again and again), y también que, el hombre es quien tiende a la violencia, a la fuerza.

Además del factor fuertísimo de nacionalismo implicado, en el que se debe servir a la patria, a una institución, vemos divididos los roles de lo que se espera por parte de ambos géneros (en este universo binario). Adaptando un poco de esto a nuestro contexto, remite al escenario mexicano posrevolucionario en el que la intención era reconstruir un país, sus ideales. El papel de las educadoras fue fundamental, debido a que la revolución fue un parte aguas para la integración de la mujer en nuevos roles tanto públicos como privados.

En su texto “Mujer y nación: Una historia de la educación en Baja California. 1920-1930” María Aramburo explica cómo, mientras que, para muchas mujeres mexicanas, la revolución fue de los antecedentes de la búsqueda de derechos y posturas políticas, para otras mujeres más conservadoras, se trató de enaltecer la visión maternal. Esta idea de educar maternalmente, como una tarea moralizadora, contribuyo al afianzamiento de estereotipos puros y correctos de la mujer ejemplar mexicana.

Si esto no es suficiente, la canción que ya mucho nos dio de que hablar, menciona como Mulán, ahora arreglada y refinada, hará que los muchachos peleen por ella, dirigiéndonos a la romanización de la violencia. La mujer como objeto que se da a desear por los varones y que, dentro de su masculinidad, es correcto reafirmarse como el vencedor en un pleito. Pareciera que mientras más pretendientes tuviera una morra, más se incrementara su valor.

Para finalizar la interminable rolita, Mulán cambia el discurso en el que debe brindar honor a su familia, por la única imagen de su padre, cabeza de familia, figura importante para venerar por ser el hombre de la casa, sugiriendo que es a él a quien le debe más y que existe una diferencia entre la figura de la madre y el padre.

mulan 6El retrato de la masculinidad

Cuando Mulán se hace pasar por Pink, en su versión masculina se encuentra con un mundo completamente diferente, lleno de acciones violentas que reafirman la hombría, porque la película toma un recurso o un tema y lo repite a propósito de enfatizar el discurso, desde diferentes situaciones que atravesamos en la cotidianidad, y que seguimos viendo veintidós años después, lo que nos resulta también como argumento para traer a la pantalla, o en este caso al streaming, una relectura de Mulán.

Pink comienza por ser el chico flacucho y bullineado del ejército, pero conforme desarrolla su rendimiento y sus habilidades, a tal grado de ser un ejemplo para el resto de los integrantes de la tropa, genera un contraste entre la voz que adquiere y su impacto, con todo lo que pierde al descubrirse su identidad como mujer, un personaje nuevamente sin voz e ignorado. Sin irnos muy lejos, la canción “Hombres de acción”, interpretada por Shang, líder de la tropa, dice en sus primeras líneas:

“Hoy la lucha empieza, esa es la misión. Niñas me mandaron, para tal acción. Esa la chusma peor que he visto aquí, entenderán lo que es virtud. Hombres fuertes, de acción… serán hoy”

Niñas, porque las niñas son las débiles y para poder vencer hay que ser masculinas y fuertes. Esto puede verse reflejado en la idea de que para que una mujer se realice y triunfe en la vida, en un mundo estructurado por y para hombres, debe ser masculina y fuerte, llegando incluso al punto de repetir patrones de opresión, ejerciéndolos sobre otras mujeres. Se cae así sistemáticamente en un juego sin fin, en un cliché enorme.

mulan 5

“Pero no teníamos que ser travestis como tu bisnieta”

Mientras que el hombre es el valiente, fuerte y violento, tenemos un detalle en el momento en el que Mushu despierta a los ancestros, quienes comienzan a discutir sobre la acción de Mulán, refiriéndose a ella como travesti, como si esto fuera algo malo. Hoy en día el termino se utiliza con cuidado, sin embargo, en la primera parte de la cinta, el hecho de vestir como el sexo contrario, es algo negativo que deshonra. Curiosamente, aunado a esta atmosfera de la masculinidad expuesta en la película, parte fundamental de la resolución final es el momento en el que tres soldados, los más cercanos a la protagonista, se visten de mujeres para hacerse pasar por concubinas. Puede parecer un guiño común propio de las caricaturas de los 90s, donde podíamos apreciar ciertas libertades como al conejo Bugs vestido numerosas veces como una mujer, sin embargo, es interesante como el detalle es presentado con cierto humor en la película, cuando en la realidad, cada vez adquiere mas seriedad, perdiendo los rasgos caricaturescos. Son este tipo de detalles los que valdría la pena reevaluar en una relectura contemporánea.

 “Mi chica es la razón”

Porque no podía faltar la rolita que describe a las mujeres como una especie de men service que debe, sobre todo, admirar la virilidad. “Que tenga pálido color… que sepa cocinar”. Recuerdan esos post donde te piden que describas a “una buena mujer” y la gente comienza a describir un servicio, pues algo similar ocurre cuando comenzamos a buscar en nuestra pareja un beneficio y no un complemento, una compañía honesta con la misma dignidad que nosotrxs. En esta parte, Pink (Mulán) dice “no hay una chica cerebral, que piense antes de hablar”, porque la inteligencia no es un atributo reconocido en la mujer, primero se piensa en nosotras como algo físico, bello. Además de que en la escena se observa como atraviesan un campo, donde hay mujeres cultivando y Mushu les chifla. Lo siento Disney, pero chiflar en la calle a las mujeres como objetos, no puede ni debe ser algo propio de un hombre.

mulan 7“Ahora sé que al demostrar quien realmente soy, gran dolor podría causar”

Mulán tiene el deseo de complacer a su familia, pero al mismo tiempo de encontrarse a sí misma. Este motivo es sumamente frecuente en las películas infantiles, y a pesar de que pareciera que la intención es abrir el panorama de las niñas, termina cayendo en un circulo vicioso en el que el propósito original se pierde. Mulán es comparada con un retoño que florece en la adversidad, está bien Disney, gracias por intentar evocar esta imagen bella de las jóvenes como flores, pero no deja de asociar a la mujer con un símbolo frágil, exótico y bello, también abriendo a la interpretación de la competencia entre mujeres, sobre cual retoño es más bello otro, cuando la verdad es que cada mujer, desde su individualidad, vale por si misma y no necesita del reconocimiento de nadie, más que de ella misma. “No en todas las dinastías conoces a una chica como esa”, ¡claro!, porque Mulán para ser reconocida con el mismo valor que un hombre, quien tiene el reconocimiento y dignidad por el simple hecho de nacer, tuvo que salvar a China.

Este discurso de que las mujeres debemos hacer cosas extraordinarias para ser alguien, ejerce presión y abre la brecha de la expectativa. Hoy en día en la literatura, por ejemplo, y en el cine, vemos cada vez más frecuente la línea que sigue las historias aparentemente ordinarias, para tratar temas sumamente profundos. Incluso se ha debatido si el escribir desde esta perspectiva intima y hogareña es propia de la mujer, cuando no deberíamos esperar seguir encasillando los discursos, o distribuyéndolos para tal o cual género. Tampoco podemos esperar que la trama no sea algo excepcional, estamos hablando de Disney y de un producto destinado al asombro fantásticos de lxs niñxs, sin embargo, es importante tener presente que no todas podremos salvar China para ser alguien en la vida, y eso no nos resta ningún valor.

Publicado en: Cine

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.