Escrito por: Sergio Ortiz

Las drogas siempre han sido una parte intrínseca de la música y su cultura, ya sea el jazz, el trap o un rock sesentero. La más importante para mí, más allá de la chiva o la coca, que afectan la música de una manera más indirecta, es el ácido.

Desde su sintetización en 1938 por el científico suizo Albert Hofmann ha inspirado y maleado a múltiples músicos,  desde su ola durante los 60s hasta la época moderna donde no es más que una droga más.

El primer trip

Mi primer trip fue sorprendente y caótico, después de una cuantas rondas de presión social de mis amigos me tragué un papel sueco, nomás para ver qué pasaba.

Lo mismo se puede decir de la era psicodélica del rock, caótica y muchas veces superficial pero con algunos momentos de verdadera honestidad y reflexión.

No puedes hablar de psicodelia sin hablar de los Grateful Dead, una de las bandas más representativas del movimiento anti-cultura que se creó en los 60s alrededor del ácido y los pioneros del rock psicodélico.

Desde los principios de la cultura estuvieron presentes, siendo una de las bandas que amenizaban los “Acid tests”: fiestas organizadas por el autor Ken Kesey alrededor de la zona de San Francisco. En estas fiestas se iba a lo que se iba, meterse ácido, y hacer lo que la gente en acido hace, no mucho.

Había música en vivo, luces de colores, etc, un ambiente ameno para experimentar, se dice que de estas fiestas se puede trazar el origen del movimiento hippie.

grateful dead
The Grateful Dead tocando en las famosas reuniones organizadas por Ken Kesey, donde se experimentaba con LSD y demás sustancias

De ahí en adelante todos querían hacer rock psicodélico, el ácido era lo cool, lo culto, lo anti-sistema. Todos le dieron su giro, ya fuera Hendrix con su guitarra en Voodoo Child o The Doors con sus letras abstractas en The End.

El malviaje

Y aunque a muchos les gustaría recordar esta época de la música como un coro de hippies descalzos todos ácidos cantando juntos y en armonía durante Woodstock, la realidad es que esta etapa dejó más de una víctima en la escena musical, el más famoso y prominente fue Syd Barret.

Uno de los integrantes originales de Pink Floyd, el grupo británico de rock progresivo, y una de las partes integrales del primer disco del grupo, “The Piper at the Gates of Dawn”; sin duda Syd tenía mucho futuro y talento como músico, pero una combinación de presión social y problemas psicológicos anteriores hicieron que este hombre sufriera los estragos de un consumo desmedido de ácido que lo convertiría en un bruto retrato de crayola de lo que era antes.

Y como él hay muchos músicos que sufrieron por el uso irresponsable de psicodélicos y la falta de estándares en su producción.

A él lo seguirían otros, como Daniel Johnston, un músico que forzó su camino en la industria con su esfuerzo y carisma, con un sonido inocente y de baja producción que era hechizante para muchos.

Su fama no duraría ya que desde antes sufría de una salud mental decadente, era maniaco-depresivo y un cuadro fue suficiente para deshacerlo para siempre; su salud mental deterioró hasta el punto que tuvo que pasar varias temporadas en hospitales psiquiátricos, y hasta el día de su muerte siguió viviendo en los corazones de sus cultos de fans, pero su fama prometida nunca llegó como él soñaba, su historia se convirtió en una fábula sobre la fama y el peligro de los psicodélicos.

El control del ego

bitles

No todo es tragedia, el uso controlado del ácido también ha inspirado a muchos artistas a través de los años y nos ha traído gemas musicales, el ejemplo más famoso es “Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band” el álbum con el que los Beatles se reinventaron y salieron del molde de banda pop de radio.

Después de un desgaste artístico y emocional al haber sacado más de 7 álbumes y sus tours, justo antes de separarse decidieron darle una última oportunidad a esto de los Beatles y de ahí salió Sgt. Pepper, un álbum reconocido por ser uno de los primeros indicios del rock progresivo y en general de un rock más maduro para audiencias generales.

Y como ese hubo muchas obras inspiradas por la droga de una forma profunda y no nomás un acercamiento superficial a la moda de lo psicodélico; ya fuera John Coltrane con “Om” un álbum de jazz con una sola canción, con una duración de 28 minutos que nomás puedo describir como caótico; o Harry Styles en 2018 con “Fine Line”, uno de los álbumes pop-rock más sensibles y de calidad que he escuchado en un rato.

Mientras los artistas busquen inspiración, los psicodélicos y la música siempre van a estar unidos, nomás es importante tener cuidado y no darle toda la responsabilidad de la pieza a la droga, todo con responsabilidad queridos amigos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.