Escrito por: José Cortez

El pasado 4 de diciembre se estrenó en Netflix una de las películas que mas habían dado de que hablar en los últimos meses: “Mank”. Esta obra supone el regreso del prestigioso David Fincher a la dirección de largometrajes tras una ausencia de 6 años desde su última película, la intrigante y sombría “Gone Girl”.

Pongámonos en contexto, en el año 1941 se estrena en Estados Unidos la opera prima de Orson Welles: “Citizen Kane”, considerada por muchos como una de las mejores, sino que la mejor película jamás hecha. Welles estrenaba esta película a los 26 años, venía de hacerse famoso por su narración radiofónica sobre “La Guerra de los Mundos”; si, esa historia que hablaba de como los extraterrestres invadían al planeta y que muchos leímos que las personas que oyeron la transmisión pensaron que era real y salieron a las calles en pánico, pues si, fue narrada por aquel joven prodigio.

Debido a su creciente fama y su interés por el cine, la productora estadounidense RKO le concedió al joven realizar la película que quisiera con total libertad creativa y de presupuesto. Se tenía la idea, pero faltaba lo más importante para una película:el guion; es aquí donde empieza la historia de Mank.

Conocemos a Herman Mankiewicz, un guionista venido a menos que acaba de sufrir un accidente automovilístico, al cual se le asigna el trabajo de escribir el guion de la que será una de las películas más influyentes jamás hechas: Citizen Kane. A través de flashbacks y el presente, podremos adentrarnos en la vida de este escritor, de su humor ácido, su alcoholismo, pero sobre todo su relación con los ejecutivos y empresarios de la industria del cine más poderosa del mundo en una época como lo es los años 30 donde solo importaba el poder.

La película no es para todos, puede parecer lenta y que no va al punto, pero esa es la magia de la misma, ya que si bien hay momentos en donde no le vemos mucho el sentido, en realidad esos momentos están contando algo que será de mucha relevancia para lo que vendrá a continuación. Vemos las motivaciones del personaje principal, qué es lo que lo mueve, cuáles son sus ideales y cómo contrastan con la rígida postura de la sociedad de aquel entonces.

La historia es cruda, sin matices y muestra la verdadera cara de la industria cinematográfica estadounidense de aquel entonces, los conflictos que se vivían y como en muchos casos se intervenía hasta en la política para asegurar el poder no solo dentro del mundo del cine, sino de los altos mandos del país.

Hay que mencionar y destacar la actuación de Gary Oldman, que parece que será candidato a los principales premios de actuación el año que viene debido al tremendo trabajo que hizo encarnando a este polémico personaje que cae en gracia de todos debido a su irreverencia y su manera de decir las cosas.

La película parece casi en su totalidad una obra de los años 30, tanto por la vestimenta, la puesta en escena en blanco y negro y por el aspecto sonoro. Esto es con toda la intención, ya que se buscó desde un principio que podamos experimentar y vivir en carne propia como era la industria en aquellas épocas y de que mejor manera que con una película que parezca de las mismas que se rodaban.

El tono político es lo que le da ese toque de elegancia y los diálogos entre los personajes la hacen todavía más interesantes. No hay que olvidar que la película en la que se están inspirando recibió una fuerte “censura” por parte de los medios de comunicación de aquel entonces por inspirarse casi en su totalidad en William Randolph Hearst, magnate de los medios de comunicación a principios del siglo XX.

Sin duda alguna, “Mank” es una seria candidata a los más grandes reconocimientos y no es por coincidencia, ya que el trabajo en esta película es excelente y, si bien no es un producto por así llamarlo “totalmente comercial”, es algo que realmente vale la pena ver. Es un drama biográfico en toda la extensión de la palabra y cuenta con momentos sublimes del mismo Gary Oldman como de sus co-protagonistas: Amanda Seyfried, Lily Collins, Tom Burke, Charles Dance, entre otros.

Si bien esta película puede ser disfrutada por todos, probablemente tengas una mejor experiencia si conoces el contexto en el que se inspiraron; el elitismo, la industria del cine americano de la primera mitad del siglo XX y su complejidad, así como haber visto “Citizen Kane” te dará un mayor entendimiento de las cosas y hará tu experiencia más satisfactoria.

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