Escrito por: José Cortez

En la vida cada quien tiene sus propias ilusiones, pensamientos o ideas que nos hacen vivir y que nos plantean un mejor escenario del que estamos viviendo realmente, muchas veces estas expectativas tan grandes que tenemos pueden llegar a significarlo todo. Pero, ¿qué pasa si por alguna circunstancia u otra estos sueños nos son arrebatados?, esta es la premisa de una de las producciones originales más recientes de Netflix: Pieces of a Woman.

Esta dramática película nos cuenta la historia de Martha (Vanessa Kirby) y Sean (Shia Labeouf), una pareja que está viviendo los últimos meses de embarazo apunto de parir a una niña que les ilusiona más que la vida misma. Este hecho significa todo para ellos y hasta han planeado un parto en casa, pero cuando la fuente se rompe y la partera es cambiada a último momento las cosas empiezan a complicarse al punto de que Martha y Sean pierden a su hija recién nacida.

Bajo este argumento se desarrollará la trama de la película, la cual no le pide ningún favor a los grandes dramas familiares, ya que su ambiente sombrío y deprimente juega un papel importantísimo en el contexto de la historia y el cómo juega en contra de los personajes.

Por momentos da la sensación de que no sabemos qué está pasando, pero exactamente es lo que se busca, los protagonistas no saben qué hacer, se encuentran vacíos emocionalmente y dañados de una manera trágica. Con un toque bizarro y dramático que recuerda a obras de Yorgos Lanthimos o Darren Aronofsky, el director de origen húngaro; Kornel Mundruczo crea un ambiente tenso y desolado en todo momento, en el que nos adentramos en la desesperación y desilusión de las personas que vemos en pantalla.

Como varias de las películas más destacadas del año pasado, las actuaciones son las que le dan vida a la película, Vanessa Kirby hace un trabajo excepcional que no huele, apesta a premios por su desgarradora y trágica interpretación, así como Ellen Burstyn (Requiem For a Dream) en su papel de madre el cual lo hace increíblemente convincente y con una incertidumbre que se transmite cada vez que dice algo.

En la mayoría de la historia nos centraremos en Martha, por lo que veremos todo su proceso a lo largo de los meses en cómo intenta lidiar con esa pérdida que ha cambiado su vida, y el cómo idealizaba una vida que de pronto le fue arrebatada de las manos.

Tal vez no es la película más divertida del año, ni lo busca ser, es un drama en todas las letras que explora una de las tragedias más grandes de la vida como lo puede ser perder a un hijo. No es que lo demás no tenga mérito porque claro que lo tiene, pero la primera media hora de la película es brutal, mostrando un plano secuencia larguísimo el cual nos hace vivir de cerca la montaña rusa de emociones que representa un parto.

Por medio de metáforas, pero sobre todo escenas muy fuertes, llenas de peleas, gritos y reclamos, podemos sentir toda la culpa que cargan los protagonistas, además de cómo sobrellevan su vida y cómo va deteriorando sus relaciones conforme avanza el tiempo y la manera en la que luchan con sus propios impulsos.

 

Filmada de manera excepcional que, si bien no luce por su fotografía o espacios, cabe destacar que la dirección es muy buena, sobre todo en los largos momentos tensos de la película, como lo es ese plano secuencia inicial, siempre estando cerca de las personas para capturar todas sus emociones de manera realista.

Fría, desgarradora y reflexiva son las palabras que podrían definir a esta producción del mismísimo Martin Scorsese, sin duda alguna una de las candidatas fuertes a la temporada de premios que se avecina este año y una historia que debe verse por aquellos aficionados a las buenas historias y que tengan ganas de ver algo que los saque de su zona de confort y los desafíe a explorar pensamientos que tal vez no habían tenido.

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