¡Sin Spoiler!

Una película rodada a mitad de pandemia se estrenó este pasado viernes 05 de febrero. Escrita y dirigida por Sam Levinson, protagonizada por John Davis Washington como Malcolm y Zendaya como Marie. Al contar con tan prometedores actores y ver el trailer revelado por Netflix, no creo haber sido la única en darse cuenta del potencial que nos prometía tal película, dicho y hecho, así fue.

La actuación de estos increíbles protagonistas deja sin aliento toda la película, a partir de la primera escena hasta el final, sin menos. Desde el momento en que comienza se puede apreciar la comodidad de Washington dentro de su personaje, lo adopta, lo vive y lo transmite. Muestra una actitud impetuosa hacia su pareja al principio para después exhibir la inmensa devoción que le tiene a la misma. Zendaya por su parte, no se queda atrás. Con un comportamiento intenso, siendo confrontadora, dominante y agresiva por un momento; para darle la vuelta por completo y mostrar la vulnerabilidad de un alma frágil y en sufrimiento. Ambos deslumbrantes en cada escena gracias al remarcable guion de Levinson, el cual escribió en solamente seis días.

MALCOLM & MARIE (L-R): ZENDAYA as MARIE, JOHN DAVID WASHINGTON as MALCOLM. DOMINIC MILLER/NETFLIX © 2021

La película en blanco y negro filmada en su totalidad dentro de Caterpillar House, una casa privada en Carmel-by-the-Sea, California durante el confinamiento, nos muestra las crudas realidades de una verdadera relación. Conforme avanza la trama salen a flote los diversos conflictos internos de los protagonistas a raíz de relaciones pasadas y cómo estos impactan en la relación actual. Una relación en la cual existe resentimiento, frustración, falta de apreciación; y a su vez, total admiración, apoyo incondicional y un vesánico amor.

Con diversos juegos psicológicos, giros emocionales, e inesperadas verdades que van reluciendo conforme avanza la película, Washington y Zendaya mantienen clavada a la audiencia y nos toman en curva repetidas veces, así como los personajes lo hacen entre ellos cuando discuten. Sin duda logran mantenernos al borde de nuestro asiento. Además, la manera en la que Levinson se mueve alrededor de la locación es simplemente hermoso, muestra cada detalle y emoción que viven los personajes, enfatizando claro, en la frustración e inmenso enojo que sienten el uno hacia el otro, e incluso hacia ellos mismos.

Es inevitable formar una relación a lo largo de la película, sentirse identificado con una o más discusiones entre la pareja. Darte cuenta de la seriedad de sus conflictos y cómo estos impactan en una relación y en la vida tanto personal como profesional de los mismos. Sin mencionar el sufrimiento que logran transmitir a lo largo de sus monólogos en medio de las discusiones, con un fin meramente puro de lastimar al otro, nos duele a nosotros. La trama se desarrolla en una noche larga y agotadora para los dos protagonistas. En esta misma noche se aprecia a detalle la naturaleza de su relación, habiendo desde discusiones, gritos, peleas, insultos y ataques, hasta reconciliaciones, besos, caricias y peleas de nuevo.  

 

Publicado en: Cine

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